Antiguos ritos del té

Por Elisabeth Checa


El té tiene una mística profunda y una filosofía que atrae cada vez más a los gourmet del mundo. 


Lao Tse, padre del taoísmo, lo menciona en el siglo I de nuestra era como “elixir de la inmortalidad”. Recién se convirtió en bebida popular en China en el siglo VI. En el siglo IX se extendió al Japón donde se convirtió en una bebida ritual que forma parte de esa estética nipona de lo cotidiano que aún hoy sigue fascinando al mundo. Es una ética, un arte de vivir, una poética y una filosofía

Llegó a Europa en el siglo XVII. Un flechazo inmediato para todas las clases sociales especialmente, y hasta el día de hoy, en Inglaterra. La pasión se inicia antes del desayuno, en general muy copioso, con una taza de té: el early morning tea, previo a esos breakfast suculentos que incluyen huevos fritos, bacon, arenques, etc.

Para los árabes (lo viví en Marruecos en un chiringuito de la playa de Assilah cerca de Tánger) es la expresión refinada de la hospitalidad. Hay que beber tres vasos seguidos. Sí, en vasos, como en Rusia. Con menta y azúcar servidos por el anfitrión o su hijo mayor. Té verde siempre, ya que el té negro es fermentado y Alá prohíbe toda bebida fermentada.

Japoneses y chinos jamás endulzan el té. Yo tampoco. Los ingleses sí y le añaden leche. Lo soporté no solo en Londres, en pensiones baratas, sino también en Bombay. La India, que fuera colonia británica, adhirió a muchas de sus costumbres.


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