4 astucias para reciclar un risotto

Por Elisabeth Checa

Es un plato emblemático de la cocina del norte de Italia, cuya pasión se extendió al mundo entero.


La calidad de arroz es fundamental: tiene que ser siempre Carnaroli o Arborio, ya que con esta clase se consigue la cremosidad propia del plato. El caldo, en lo posible, debe ser casero y suculento.
 
Se le agrega oliva, mantequilla, queso parmesano rallado y vino blanco seco o tinto. Sus otros ingredientes pueden ser variadísimos: hongos frescos, mariscos, vegetales, flores de zucchini, etc.
 
Sucede que, al preparar el risotto, hay que estar al pie del cañón o, mejor dicho, de la olla. El caldo se añade poco a poco y es un plato que se debe servir en el momento. No se puede recalentar.
 
Sin embargo, hay algunas soluciones fáciles para no desperdiciar este platillo elaborado con amor y paciencia:
 
1. Arancini: especialidad siciliana que consiste en croquetas de arroz -risotto-, pan rallado, un huevo y queso fresco. En este caso, el azafrán resulta imprescindible.
 
2. Tortilla: servirlo como una tortilla chata, fina y crocante. Poner el risotto en una tartera y llevar al horno, hasta que la superficie quede dorada y algo crocante.
 
3. Relleno: reutilizarlo como relleno de berenjenas o zucchinis, al horno, también gratinado con un chorrito de aceite de oliva extra virgen.
 
4. Torta Genovesa: mezclar el risotto con espinaca cocida, un huevo, pan rallado y gratinar en el horno. Puede ser en un molde de budín o una tartera.
 
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